El volcán Popocatépetl, uno de los más vigilados de México, ha registrado en enero de 2026 su mayor nivel de actividad de lo que va del año, con un número inusual de exhalaciones, tremores y emisiones de gases y ceniza detectadas por los sistemas de monitoreo científico.
De acuerdo con los reportes más recientes del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), en un solo día se contabilizaron más de 50 exhalaciones de baja intensidad, acompañadas por emisiones de vapor de agua, gases volcánicos y ligeras cantidades de ceniza, además de decenas de minutos de tremor de mediana amplitud, superando los valores habituales registrados en semanas anteriores.
¿Qué está pasando realmente dentro del Popocatépetl?
De acuerdo con los especialistas que monitorean el volcán cercano a Puebla, Morelos y el Estado de México, este aumento de señales sísmicas y exhalaciones indica un proceso activo de desgasificación volcánica, que puede representar cambios en la dinámica interna del volcán sin llegar necesariamente a una erupción explosiva mayor.
Aunque la actividad es notablemente superior a registros de días anteriores —incluso comparada con otras fases recientes del monitoreo—, el semáforo de alerta volcánica se mantiene en Amarillo Fase 2, lo que significa un nivel de precaución intermedio, sin indicios de erupciones explosivas inminentes, pero con riesgo presente para las zonas cercanas al cráter.
Implicaciones y recomendaciones de las autoridades
Las autoridades de protección civil y el CENAPRED han insistido en mantener el radio de seguridad de 12 kilómetros alrededor del cráter, recordando a la población que no se acerque a las faldas del volcán debido al peligro que representan las caídas de ceniza, gases tóxicos y posibles fragmentos balísticos expulsados durante eventos más intensos.
Además, se ha recomendado que las comunidades en dirección del viento dominante tomen medidas preventivas ante la posibilidad de caída de ceniza, como cubrir tanques de agua, cerrar ventanas y utilizar protección respiratoria básica, especialmente en zonas cercanas como Puebla y sus alrededores.
¿Debemos preocuparnos por una gran erupción?
Por el momento, los especialistas señalan que no hay evidencia de explosiones mayores ni sismos volcanotectónicos significativos en las últimas horas, lo que sugiere que, aunque la actividad es alta para este periodo, no existe una amenaza inmediata de erupción explosiva masiva.
Sin embargo, dada la naturaleza impredecible de los volcanes activos, las autoridades mantienen un monitoreo constante y actualizan los parámetros de alerta conforme evolucionan las señales volcánicas.
El aumento reciente en la actividad del Popocatépetl representa un recordatorio de que este coloso continúa siendo un volcán activo con patrones fluctuantes de desgasificación y tremor que requieren vigilancia constante. Aunque el riesgo mayor no es inminente, la población y visitantes deben mantenerse informados y respetar las indicaciones oficiales ante cualquier cambio en el comportamiento del volcán.
